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domingo, 30 de enero de 2011

Carta al príncipe


Durante el periodo escolar los profesores nos alentaban a escribir una carta al príncipe, explicándole que eramos niños que como él estábamos estudiando para formarnos como ciudadanos del mañana y que teníamos sueños de como seríamos de mayores, en una época donde la inocencia nos volvía ingenuos. Al fin y al cabo eramos niños. 

A las pocas semanas de mandar la carta se recibía en el domicilio correspondencia de la Casa Real, emocionado y nervioso por haber obtenido contestación del príncipe, abría mi primera carta donde había una foto dedicada. Fue algo inesperado y bonito, que siempre recordaría.

Son las cosas como estas con las que uno se queda después de los años, pequeños placeres que recuerdo con claridad y que marcaron, un antes y un después, en la infancia de aquella generación de niños que se convertirían en hijos de la Constitución.