Francisco comenzó su trabajo en el cine como “eléctrico” en los estudios Chamartín. Cuando era necesario, ocultaba su mono de trabajo y hacía también labores de figurante. De esa manera empezó a fantasear con la idea de hacerse actor. Su sueño se vio cumplido a partir de 1946, cuando comenzaron a concederle papeles menores en producciones como La pródiga y El crimen de Pepe Conde y Alhucemas.
martes, 30 de junio de 2009
Francisco Rabal
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