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sábado, 18 de junio de 2011

El corto, una historia de treinta minutos

cortometraje renacimiento (3)
El corto, una historia en menos de treinta minutos, condensa el arte y desgrana con paciencia los sueños. Que dibujan con imágenes la expresión interpretativa y con palabras describen las sensaciones inapreciables a simple vista, un bocado sensitivo, que describe con formato propio paradojas escénicas.

La obra se liberaliza de las ataduras económicas de la taquilla, que sujeta el argumento y esclaviza la historia, limitando la imaginación al plano comercial. Exigencias que condicionan la accesibilidad y delimitan la creatividad al talento bisoño, que produce para provocar al espectador, libre de los caprichos de las tendencias.

Las salas de cine son sustituidas por pantallas de ordenador y las butacas por sillas de escritorio, que se disfruta de forma unipersonal desde la intimidad del hogar sin lujos pero con la comodidad de la disponibilidad.